Un ambicioso proyecto colaborativo entre la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y el Hospital Clínico de la Universidad de Chile está desarrollando un sistema de monitorización visual automatizado basado en Inteligencia Artificial (IA) e IA Visual con el potencial de transformar la atención postoperatoria y, crucialmente, salvar vidas.
Este programa de IA Visual busca detectar complicaciones de manera temprana en pacientes que han sido sometidos a cirugías mayores, marcando un avance significativo en la seguridad del paciente y la eficiencia hospitalaria.
IA Visual: Un enfoque integral y de bajo costo para la monitorización
El corazón de este proyecto de IA Visual radica en la creación de un sistema integrado multiparámetro. Este innovador desarrollo no solo evalúa diversas funciones vitales en tiempo real, sino que también promete ser de bajo costo de implementación y, lo más importante, no requiere contacto físico con el paciente.
Una de sus características clave es la capacidad de establecer un filtro inteligente entre las señales detectadas y la activación de alarmas, minimizando la «fatiga de alarmas» que a menudo agobia al personal sanitario.
Según el académico Gabriel Hermosilla, encargado del Laboratorio de Robótica y Visión de la PUCV y del Doctorado en Ingeniería Eléctrica, el sistema funcionará mediante una combinación de tecnologías visuales avanzadas. Se emplearán cámaras RGB (sensibles a los colores primarios), cámaras y/o sensores térmicos para monitorear las variaciones de temperatura, y un sensor de profundidad. Toda esta información visual será procesada por un algoritmo de IA en un ordenador, permitiendo la detección precisa y oportuna de complicaciones.
«Este sistema nos permite monitorear variables que son complejas y darles criterios en distintos niveles», explica Hermosilla. «Por ejemplo, hay algunas complicaciones en las que las alarmas deben ser rápidas versus otras que pueden ser más prolongadas. Por lo tanto, el sistema tiene que definir automáticamente estas alarmas mediante un análisis visual basado en cámara».
Reduciendo las estadísticas de mortalidad postoperatoria
En Chile, se realizan aproximadamente 500 mil cirugías cada año. Las estadísticas revelan que la tasa de complicaciones postquirúrgicas puede oscilar entre un 5% y un 60%, afectando a cerca de 300 mil pacientes anualmente. Aún más preocupante es la tasa de mortalidad a los 30 días de una operación, que se sitúa en un 1%.
«De cada mil pacientes operados, el uno por ciento fallece a causa de complicaciones postoperatorias, y lo que queremos es evitarlo mediante el control basado en Inteligencia Artificial de diversas variables», enfatiza Hermosilla.
Además de salvar vidas, el proyecto aborda directamente la fatiga de alarmas. Los equipos actuales a menudo generan alertas por parámetros instrumentales que requieren ajuste, lo que puede insensibilizar al personal de enfermería. Este nuevo sistema generará alarmas efectivas y diferenciadas, adaptadas a la emergencia y a los tiempos de respuesta requeridos, mejorando significativamente el ambiente de trabajo y la capacidad de respuesta.
Colaboración interdisciplinaria para un futuro más seguro
Este proyecto, financiado a través del FONDEF IDeA I+D de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), es un testimonio de la poderosa sinergia entre diferentes campos del conocimiento. La experiencia en Inteligencia Artificial, visión por computador y robótica de los investigadores de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la PUCV, especialmente desde su Laboratorio de Robótica y Visión, se complementa con el vasto conocimiento médico aportado por los expertos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, liderados por Antonello Penna.
«Hay una interdisciplinariedad en este proyecto», señala Hermosilla. El equipo incluye a un alumno de magíster y a un ingeniero de la PUCV, y cuenta con la infraestructura de servidores necesaria para entrenar los modelos de IA. Un proceso crucial es el etiquetado de datos, donde expertos médicos verifican condiciones, toman muestras de color y observan la respiración de los pacientes. Este «aspecto visual» es fundamental para generar alarmas efectivas para el monitoreo temprano.
Carlos Morris, estudiante del magíster en Ciencias de la Ingeniería mención Ingeniería Eléctrica de la PUCV, juega un papel vital en el desarrollo principal y la recolección de datos. Su participación subraya el impacto personal de este tipo de investigaciones.
«Me siento muy emocionado por esta investigación, principalmente porque cuando comencé a estudiar nunca aterricé la idea de cómo podría apoyar a la sociedad», comenta Morris. «Este proyecto me permite dejar una huella, crear algo que se utilice y que ayude a la gente, más allá de ser otro ingeniero».
El profesor Hermosilla concluye destacando la relevancia de la vinculación con el sector socioproductivo, en este caso, con un centro médico: «Es un proyecto que nos permite salvar vidas y crear nuevos insumos y sistemas para hospitales, que apuntan a mejorar la vida de las personas». Este esfuerzo conjunto no solo promete un avance tecnológico, sino también un impacto humanitario directo en la salud de la población chilena.
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