Una queja común resuena en las consultas de terapia de pareja y en las conversaciones privadas: «¿Por qué le da ‘like’ o comenta con corazones las fotos de otras personas en Instagram o TikTok, pero casi nunca interactúa con las mías?».
Esta situación, aparentemente trivial, es la punta del iceberg de un fenómeno psicológico y social moderno conocido como «celos virtuales» o «infidelidad digital», que está redefiniendo los conflictos en las relaciones.
La exposición pública de la interacción de la pareja en el mundo virtual plantea una nueva capa de complejidad en la dinámica de confianza. ¿Se puede considerar una mala práctica de pareja? ¿Es tóxico? Los especialistas en salud mental ofrecen una mirada profunda.
Likes a otros: ¿Mala práctica o inocencia? El contexto es la clave
Para los psicólogos, la acción de dar un ‘like’ aislado no es inherentemente problemática. El verdadero problema no reside en el gesto en sí, sino en el patrón, la intención y el impacto que tiene en la relación.
«Las redes sociales son un escenario donde se proyectan deseos, inseguridades y se busca validación», explica Mariela Torres, psicóloga especializada en terapia de pareja. «Cuando una persona dirige de forma constante y preferente su atención e interacción positiva hacia perfiles externos, especialmente en un contexto de coqueteo o admiración física explícita, mientras ignora o minimiza la interacción con su propia pareja, está enviando un mensaje muy claro de desinterés y falta de validación dentro de la relación. Eso, sin duda, es una mala práctica porque hiere los sentimientos del otro».
¿Cuándo un like cruza la línea hacia lo tóxico?
Los expertos coinciden en que la etiqueta de «tóxico» no se aplica a un ‘like’ suelto, sino a un comportamiento sistemático que incluye:
- Doble estándar: Reaccionar con enfado si la pareja hace lo mismo, mientras él/ella se permite esa libertad.
- Interacción constante y preferente: No se trata de un like a un amigo, sino de un patrón de interacciones (likes, comentarios coquetos, mensajes directos) dirigido siempre a un mismo perfil o a un tipo específico de contenido.
- Secrecia y ocultamiento: Ocultar estas interacciones, borrar ‘likes’ o negarlas cuando se le pregunta.
- Gaslighting o luz de gas: Minimizar los sentimientos de la pareja, tachándolos de «exagerados», «locos» o «dramáticos» por sentirse heridos, instead de escuchar y dialogar.
- Buscar validación externa de forma compulsiva: Utilizar los likes como una forma de autoafirmación fuera de la relación, lo que indica una posible inseguridad personal.
«La toxicidad surge de la falta de respeto, la invalidación de los sentimientos del otro y la priorización de la validación externa sobre el bienestar de la pareja», añade Torres.
Recomendaciones de los especialistas: ¿Cómo abordar el problema de los likes y celos virtuales?
Ante esta situación, los psicólogos recomiendan:
- Autoevaluación: Preguntarse por qué duele. ¿Es por una inseguridad personal previa o porque la acción de la pareja es genuinamente hiriente y repetitiva? Distinguir el origen es crucial.
- Comunicación asertiva, no acusatoria: En lugar de un «¿por qué le das like a todas?», optar por un enfoque desde lo personal: «Me he sentido herido/a cuando vi que interactúas frecuentemente con ese contenido y me gustaría entender por qué y hablar de cómo me hace sentir».
- Establecer límites saludables: Las parejas deben conversar abiertamente sobre qué consideran respetuoso y qué no dentro de su espacio virtual. Lo que para uno es inocuo, para el otro puede ser una falta de respeto. Negociar estos límites es clave.
- Priorizar la conexión real sobre la virtual: Fomentar la interacción y la demostración de afecto en el mundo offline. Un like no sustituye una palabra de afecto, un cumplido cara a cara o un gesto de cariño en la vida real.
- Buscar ayuda profesional: Si los conflictos por este tema son recurrentes y generan discusiones constantes, desconfianza y ansiedad, acudir a un terapeuta de pareja puede proporcionar las herramientas necesarias para gestionar estas emociones y mejorar la comunicación.
En la era digital, los ‘likes’ han dejado de ser simples pulsaciones para convertirse en gestos cargados de significado emocional.
Aunque dar un corazón no define por sí solo a una persona como tóxica, el patrón de comportamiento que busca validación fuera de la relación de forma constante y que ignora los sentimientos de la pareja sí puede ser una señal de alarma de una dinámica dañina que requiere atención y diálogo.
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