Icono del sitio Zoom Tecnológico

Kyndryl: «Con los desafíos tecnológicos de las empresas»

democratización de la IA y Summit

Desde el día 30 de septiembre hasta el 02 de octubre se desarrollará el Summit País Digital 2025, iniciativa que busca visibilizar y analizar los principales impulsores de la transformación digital, promoviendo el uso estratégico de la tecnología como una herramienta esencial para acelerar el desarrollo económico y social de Chile.

El Summit País Digital 2025 abordará temas fundamentales como la economía digital, la educación, el trabajo, la ciberseguridad, la seguridad pública y la salud, sectores donde la innovación digital puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida, la productividad y la inclusión.

Kyndryl dirá presente en el Summit País Digital 2025

Repasa detalles de la entrevista a María Soledad Matos, Gerente General de Kyndryl Chile.

En un contexto donde las operaciones no se detienen, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan las empresas en Chile al migrar hacia infraestructuras digitales más modernas y estables?

En un contexto donde las operaciones no se detienen, las empresas de todo el mundo enfrentan desafíos complejos al migrar hacia infraestructuras digitales más modernas y estables. Según el Kyndryl Readiness Report, solo el 39% de los líderes empresariales considera que su infraestructura de TI está preparada para gestionar riesgos futuros, a pesar de que el 90% confía en que su tecnología es de primer nivel. Por supuesto, esta realidad también impacta a Chile.

La modernización tecnológica exige enfrentar múltiples obstáculos. La complejidad de los sistemas actuales obliga a las organizaciones a equilibrar prioridades contradictorias, lo que puede generar parálisis en la toma de decisiones. A esto se suma la obsolescencia tecnológica, lo que incrementa la vulnerabilidad operativa. Por su parte, la ciberseguridad también representa una preocupación creciente, con menos de la mitad de los líderes globales sintiéndose preparados para enfrentar ataques cada vez más sofisticados. Además, en este contexto, muchas organizaciones tienen dificultades para integrar nuevas tecnologías en entornos heredados y lograr un retorno claro de inversión en áreas como inteligencia artificial.

Pero uno de los desafíos más estructurales —y que impacta transversalmente en todos los anteriores— es la brecha de talento digital. Más del 40% de los líderes reportan carencias en habilidades tecnológicas clave, lo que limita la capacidad de avanzar en la modernización. Superar esta brecha requiere invertir en capacitación, capacitar nuevos perfiles y construir equipos capaces de liderar la transformación tecnológica con visión estratégica. La formación continua y el desarrollo de talento no solo son necesarios, sino que son indispensables para sostener el crecimiento digital de las organizaciones.

Desde Kyndryl acompañamos a las compañías chilenas con un enfoque pragmático: diseñamos hojas de ruta de modernización, integramos resiliencia y seguridad desde el diseño, optimizamos costos en la nube con modelos FinOps, y habilitamos plataformas como Kyndryl Bridge, que conecta la operación tecnológica con los objetivos estratégicos. Nuestro propósito es que la modernización no se vea como un riesgo, sino como un habilitador clave del crecimiento y competitividad para Chile.

¿Por qué la estabilidad de la infraestructura es clave para el negocio y qué prácticas básicas recomiendan para asegurar continuidad 24/7?

En la economía digital acelerada de hoy, la estabilidad de la infraestructura de TI es un pilar esencial para el éxito y la continuidad de cualquier empresa. Según el Readiness Report de Kyndryl, el 94% de los líderes afirma que la modernización tecnológica es una prioridad, pero el 44% de la infraestructura de TI de misión crítica se está acercando o llegando al final de su vida útil, lo que aumenta la vulnerabilidad y eleva las barreras para la modernización. 

En este contexto, como columna vertebral de las organizaciones modernas, es indispensable contar con una infraestructura robusta que permita respaldar aplicaciones críticas, proteger la integridad de los datos y garantizar una operación fluida del negocio. Esta solidez minimiza el tiempo de inactividad frente a imprevistos, mantiene la productividad y asegura el cumplimiento de las expectativas de los clientes, fortaleciendo la confianza y el cumplimiento normativo.

Además, una infraestructura estable facilita la escalabilidad y la adopción de nuevas tecnologías —como la inteligencia artificial y el Internet de las cosas— sin comprometer el rendimiento. La entrega constante y confiable de servicios no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también fomenta su lealtad, lo cual es clave para el crecimiento sostenido a largo plazo.

Modernizar la infraestructura sin interrumpir las operaciones requiere una estrategia bien pensada que comience con una evaluación profunda del entorno tecnológico actual, seguida de una planificación clara con objetivos definidos. Es clave avanzar por etapas, priorizando los sistemas más críticos y utilizando soluciones como la nube híbrida para migrar cargas de trabajo de forma gradual. La automatización y la inteligencia artificial ayudan a optimizar procesos y anticipar problemas, mientras que el monitoreo constante permite ajustar y mejorar el rendimiento. Todo esto debe ir acompañado de medidas de seguridad integradas, una infraestructura flexible que se adapte al crecimiento y una capacitación continua de las personas de la organización para facilitar la transición. 

Al priorizar la estabilidad de la infraestructura e incorporar estas prácticas, las empresas no solo aseguran la continuidad 24/7, sino que también fortalecen su eficiencia operativa y consolidan una ventaja competitiva en el mercado. La inversión en una infraestructura robusta no es una opción, sino una condición indispensable para construir negocios exitosos, resilientes y preparados para enfrentar los desafíos del entorno digital actual.

¿Qué pasos concretos puede seguir una empresa para modernizar su infraestructura sin detener sus operaciones (por dónde empezar y qué evitar)?

Modernizar la infraestructura tecnológica de una empresa sin interrumpir sus operaciones es un desafío que requiere estrategia, liderazgo y una ejecución cuidadosa. Según las recomendaciones de Kyndryl, el primer paso esencial es lograr una alineación ejecutiva desde el inicio. Esto significa que los líderes de todas las áreas clave —TI, finanzas, operaciones, recursos humanos y comunicaciones— deben compartir una visión común sobre la transformación digital. Esta cohesión facilita la toma de decisiones y permite que el cambio se gestione de forma más fluida.

Una vez establecida esa base, es recomendable formar un equipo de transformación central. Este grupo multidisciplinario se encarga de coordinar la eliminación progresiva de sistemas heredados, consolidar aplicaciones y mitigar riesgos, todo mientras se mantiene la continuidad operativa. La clave está en avanzar sin frenar el negocio, lo que exige una planificación detallada y una ejecución por etapas.

Otro aspecto fundamental es adoptar un enfoque basado en plataformas. Migrar de una estructura funcional a una centrada en el cliente permite rediseñar procesos con mayor agilidad. Utilizar plataformas empresariales estandarizadas y evitar la personalización excesiva del software ayuda a reducir la complejidad, acelerar la implementación y facilitar futuras actualizaciones.

La modernización debe realizarse por fases. En lugar de intentar una renovación total de inmediato, es más efectivo evaluar cada sistema heredado y reemplazarlo estratégicamente por soluciones modernas que aporten valor tangible a clientes, empleados y al negocio en general. Este enfoque gradual permite adaptarse mejor a los cambios sin generar disrupciones.

Además, es imprescindible integrar la ciberseguridad desde el diseño. La resiliencia operativa y la protección de datos deben estar presentes en cada etapa del proceso de transformación. Esto no solo garantiza la continuidad del negocio, sino que también refuerza la confianza de los clientes y socios.

Por último, trabajar en un data lake para aprovechar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial puede marcar una diferencia significativa. La IA permite automatizar procesos, mejorar la toma de decisiones y optimizar la experiencia del cliente. Para implementarla con éxito, se necesita una infraestructura de datos robusta, talento especializado y un marco ético claro.

En cuanto a lo que se debe evitar, hay varios errores comunes. Uno de ellos es la falta de comunicación interna, que puede generar resistencia y confusión entre los colaboradores. También es riesgoso realizar transformaciones aisladas sin una visión integral, ya que esto puede fragmentar los sistemas y dificultar su interoperabilidad. La personalización excesiva del software es otro punto crítico, ya que puede generar deuda técnica y aumentar los costos de mantenimiento. Finalmente, ignorar la gestión del cambio puede ralentizar el proceso y afectar la productividad.

Definitivamente, más allá de la tecnología, el verdadero desafío está en las personas: se necesita liderazgo, visión y una cultura que abrace la transformación. Una infraestructura moderna no solo garantiza continuidad operativa, sino que libera a los equipos para enfocarse en lo que realmente impulsa el negocio: la innovación, el análisis y la creatividad.

De cara a 2027 y a los avances del país en transformación digital ¿qué beneficios inmediatos se podrían ver al modernizar la infraestructura digital que actualmente dispone el país (mejores tiempos de respuesta, menos costos, más seguridad)?” (Unquote)

Justamente con miras en 2027 y considerando los avances que Chile está impulsando en transformación digital, modernizar la infraestructura tecnológica del país constituye una oportunidad clave para habilitar beneficios inmediatos y, al mismo tiempo, sentar bases sólidas para el desarrollo futuro.

La actualización de la infraestructura digital permitirá a los distintos sectores responder con mayor rapidez, eficiencia y seguridad a las necesidades de ciudadanos, empresas y organismos públicos. Entre los impactos más tangibles se encuentran:

Estos avances son particularmente relevantes en áreas estratégicas como salud, educación, productividad y servicios financieros, donde la digitalización tiene un efecto directo en la calidad de vida y en la competitividad del país.

Además, contar con una infraestructura moderna es lo que permitirá incorporar con éxito tecnologías emergentes —como la inteligencia artificial y modelos de atención personalizados— que potencian la innovación y hacen los servicios más accesibles, cercanos y adaptados a las necesidades reales de las personas.

Es importante subrayar que esta modernización no debe entenderse únicamente como un proceso tecnológico, sino como un habilitador para construir un Chile más conectado, inclusivo y preparado para los desafíos que traerá el futuro.

Puedes revisar más información relativa a noticias de tecnología | Instagram | YouTube | Twitch | Patrocina Bytes and Bits

Salir de la versión móvil