La preocupación por el déficit de mano de obra en la agronomía es palpable. Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), destacó la magnitud del desafío: el sector requiere alrededor de un millón y medio de personas entre empleos directos e indirectos.
Walker ejemplificó con la temporada de cerezas, que necesitará 350 mil personas para cosechar 140 millones de cajas, sumado a las labores intensivas de poda, ajuste de carga y procesamiento en los packings.
Frente a este escenario, Walker abogó por la regularización de inmigrantes, reconociendo que la fuerza laboral nacional es insuficiente. Sin embargo, existe otro camino que gana terreno.
La solución: Robots al rescate del campo y la agronomía
Ricardo Beccarini, ingeniero en Robótica y CEO de MotionYX Robotics, señala que la falta de mano de obra especializada está impulsando a la industria a adoptar o desarrollar soluciones robóticas.
«Los robots evitan accidentes, mejoran el uso racional de insumos, aumentan la productividad, mantienen entornos limpios, ahorran tiempo y dinero, y generan productos de mejor calidad», explica Beccarini.
Si bien en Chile estas tecnologías se han incorporado principalmente en minería e industria alimentaria, el CEO afirma que, «ante la falta de mano de obra en la agricultura, los desarrollos están apuntando hacia allá».
Robots en acción: Desde la cosecha hasta el monitoreo
La robótica ofrece herramientas concretas para las necesidades del agro. Beccarini menciona ejemplos ya existentes:
- Cosechadores robóticos: Como «Sweeper», capaz de cosechar frutas y hortalizas en segundos, reduciendo desperdicios.
- Drones de monitoreo: Permiten analizar cultivos de manera eficiente, optimizando recursos como el agua y detectando plagas con rapidez.
- Desmalezadores autónomos: Equipados con sensores de visión y láser para eliminar malezas de forma precisa, sin dañar los cultivos.
El experto concluye que en Chile ya se está trabajando en nuevos desarrollos y en la creación de valor a través de aplicaciones robóticas específicas.
«Sin duda, en estas materias, podemos dar una solución al agro y su necesidad de mano de obra, desde otro ángulo», asegura Beccarini.
La robotización se presenta así no como un reemplazo total, sino como un complemento esencial para asegurar la sostenibilidad y competitividad de la agricultura chilena frente a una crisis de mano de obra que parece ser estructural.
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