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Llegada de Millicom: ¿qué cambia en Chile?

Millicom Telefónica

En una de las operaciones más relevantes del último tiempo en el sector de las telecomunicaciones chilenas, Millicom International Cellular S.A., conocida en la región por su marca Tigo, concretó junto al grupo inversionista francés NJJ Holding la adquisición de la filial de Telefónica en Chile, marcando así la salida definitiva de la histórica operadora española del país tras más de tres décadas de presencia.

La transacción, cerrada el 10 de febrero de 2026, contempla la compra del 99,4% del capital social de Telefónica Chile por aproximadamente US$ 1.215 millones, con una estructura de pagos que incluye un desembolso inicial de US$ 50 millones, un pago diferido de US$ 340 millones según resultados y potenciales pagos adicionales de hasta US$ 150 millones bajo ciertas condiciones de mercado.

Una alianza estratégica: Millicom y NJJ

La operación se realizó a través de una sociedad conjunta donde NJJ Holding, vehículo del empresario francés Xavier Niel, controla el 51% y Millicom el 49%.

Aunque Millicom entra como socio minoritario, tendrá el control operativo desde el primer día, aplicando su modelo de gestión y estrategias para revitalizar el negocio en Chile.

“La adquisición no genera ninguna acción relevante desde el punto de vista regulatorio, salvo que efectúen algún movimiento con las concesiones. Hoy están otorgadas a Telefónica y si Millicom mantiene esa identificación tributaria, sólo se traduce en un cambio de dueño”, dijo Claudio Araya San Martín, subsecretario de Telecomunicaciones de Chile.

Según voceros de Millicom, esta adquisición forma parte de una estrategia más amplia de crecimiento en Latinoamérica, donde la empresa ya opera bajo la marca Tigo en países como Colombia, Bolivia, Guatemala y Paraguay.

La entrada a Chile representa un paso significativo para consolidar su presencia regional y aprovechar sinergias tecnológicas, de redes y servicios digitales.

Fin de una era: la salida de Telefónica

Para Telefónica, la venta constituye la culminación de un proceso de desinversión en Hispanoamérica que se inició hace años, con el objetivo de concentrar sus recursos en mercados europeos clave y en Brasil, mercado al que planea mantener y fortalecer su presencia.

La compañía española ha venido vendiendo activos en la región desde 2019, y Chile era uno de los últimos mercados latinoamericanos donde todavía operaba.

«La industria se mantendrá con el mismo número de operadores, solo con un cambio en uno de sus participantes. Desde Wom evaluamos una oportunidad para expandir nuestro crecimiento más rápido de lo que contemplaba nuestro plan inicial. Pese a no haberse materializado, seguiremos enfocados en nuestro propósito: llevar conectividad a todo el país, reducir las brechas y ofrecer la mejor experiencia en telecomunicaciones en beneficio de las más de 20 millones de personas en Chile”, indicó Chris Bannister, CEO de Wom.

La decisión de retirarse responde a la fuerte competencia y a la presión en utilidades que han experimentado sus operaciones en Latinoamérica, junto con una estrategia global de reorientación hacia negocios con mayores márgenes y crecimiento en Europa.

Impacto en el mercado chileno

La entrada de Millicom al mercado chileno modifica el paisaje competitivo en un sector dominado tradicionalmente por cuatro grandes operadores: Entel, Claro, WOM y la que hasta ahora era Movistar (Telefónica).

Con esta compra, Millicom toma el lugar de Telefónica manteniendo la dinámica de cuatro competidores principales.

La noticia también tuvo impacto en los mercados financieros: en la jornada en que se conoció la transacción, las acciones de Entel cayeron alrededor de 13%, arrastrando a índices bursátiles locales como el IPSA.

Reacciones dentro de la industria han sido variadas. El CEO de WOM, tras perder la puja por la compra, declaró que la llegada de un nuevo actor mantiene la competitividad en Chile y que la compañía seguirá enfocada en su expansión orgánica.

Por su parte, representantes de Claro Chile sostuvieron que, si bien es un competidor adicional, el cambio de propietario no alterará significativamente la dinámica del mercado, insistiendo en la importancia de consolidar inversiones y competir en servicios de tecnología avanzada.

Desafíos y oportunidades

Para Millicom, el desafío ahora será modernizar la red y retener a los millones de clientes que heredará, en un mercado con demanda creciente por servicios de internet de alta velocidad, 5G y fibra óptica residencial.

La compañía también buscará aplicar su experiencia regional para innovar y potencialmente expandir su participación en el mercado nacional.

Además, está la expectativa sobre el futuro de la marca Movistar en Chile: aunque los clientes y la infraestructura pasan a manos del nuevo socio, la transición de marca y de servicios será un proceso logístico y comunicacional clave para evitar la pérdida de suscriptores.

La compra de Telefónica por parte de Millicom —junto a NJJ— constituye un momento histórico para las telecomunicaciones chilenas. Marca no solo el final de la presencia europea de una de las marcas más icónicas del país, sino también el inicio de una nueva etapa competitiva bajo una matriz de administración diferente. Mientras los ojos del sector están puestos en cómo se adaptará Millicom al mercado local, los consumidores y los competidores observan atentos las estrategias que seguirán transformando la industria en los próximos años.

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