En la actualidad, la IA se ha convertido en un gran aliado de los seres humanos no solamente para consultas en chatbots sino también para utilizarlos como «apoyo emocional» y hacerle preguntas relacionados a los problemas que puede tener una persona. De esta manera, un porcentaje de la población la utilizan ya que se adapta a las necesidades de los acontecimientos que esté contando el internauta.
Además, es considerado «útil» debido a que está disponible las 24 horas del día, pudiendo obtener una respuesta rápida a cualquier inquietud, generando una sensación de «seguridad». En ese sentido, según la terapeuta Silvia García publicado en el diario «El país» de España, los chatbots ofrecen una aparente «empatía» por la situación que está atravesando el usuario.
Sin embargo, su uso excesivo puede generar ciertas consecuencias ya que no se ofrece diagnóstico concreto ni un tratamiento profesional, haciendo que la seguridad y el bienestar a largo plazo puedan resultar perjudicados.
IA: Un «amigo virtual» puede generar una situación preocupante
En Estados Unidos se realizó un estudio publicado por Pew Research Center donde arrojó que un 12% de los adolescentes utiliza chatbots para obtener apoyo emocional o algún consejo. Según el informe, estas herramientas digitales se integraron de manera cotidiana a la vida de este porcentaje poblacional.
Un 57% la utiliza para búsquedas de información, mientras que un 54% es utilizada para tareas escolares. Sin embargo, el informe indica que el 16% afirma que los chatbots utiliza para conversaciones informales y un 12% recurre a ellos con un fin emocional.
Por su parte, un 51% afirmó que sus hijos adolescentes utilizan chatbots, mientras que un 64% de los adolescentes afirmó que los emplea. En cuanto a la aceptación parental un 79% considera adecuado que sus hijos utilicen la IA para buscar información y 58% lo aprueba para usos escolares. Aunque un 28% respalda conversaciones informales con chatbots y un 18% acepta que se utilice con un fin emocional.
Chatbots inteligentes, la nueva realidad de los seres humanos
El primer chatbot de gestión emocional apareció en 1966 y se llamó «Eliza». Hacía una simulación terapia psicológica que estaba “centrada en la persona”, una técnica desarrollada por Carl Rogers. Se trataba de un chatbot basado en reglas: si el usuario decía: “Estoy triste”, Eliza respondía: “¿Por qué crees que estás triste?”.
Actualmente, muchos jóvenes la utilizan por el simple hecho de no sentirse juzgados y una charla inmediata. En momentos de soledad o confusión recurrir a un chatbot puede generar una sensación de alivio por su lenguaje y tono amable.
Sin embargo, es casi imposible que sustituya a un profesional o a un amigo. Puede servir como una especie de «apoyo» o espacio de desahogo para sentirse escuchado. Especialistas recomiendan utilizarlo de manera consciente y reflexiva. Por eso es fundamental como funciona un chatbot, lo que puede y no puede hacer, y cuáles son sus errores más comunes.
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