Red Hat, el proveedor líder mundial de soluciones de código abierto, anunció su colaboración con la iniciativa Vital Oceans, una plataforma de inteligencia artificial desarrollada para acelerar la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP). La iniciativa busca apoyar el cumplimiento de la meta global de conservar el 30% de los océanos hasta 2030, conocida como 30×30.
Desarrollada en alianza con C Minds y Alquimia AI, la solución utiliza agentes de IA especializados para transformar grandes volúmenes de datos científicos en herramientas de apoyo a la toma de decisiones, reduciendo de meses a minutos el tiempo necesario para estructurar propuestas técnicas de creación de áreas protegidas.
Según datos del Instituto de Conservación Marina, actualmente solo alrededor del 3% de los océanos del mundo cuenta con protección efectiva.
“Para alcanzar la meta 30×30, necesitamos acelerar y multiplicar la creación de Áreas Marinas Protegidas. Solo mediante innovaciones audaces, puestas en manos de miles de comunidades costeras, podremos proteger los océanos al ritmo que el planeta necesita”, afirma Alex Muñoz, director de Vital Oceans.
Según el ejecutivo, el propósito de la iniciativa es unir la tecnología, la economía azul y el protagonismo comunitario.
“Vital Oceans no es sólo un proyecto aislado, sino un sistema escalable diseñado para multiplicar las Áreas Marinas Protegidas del planeta”, completa.
Vital Oceans: El rol clave del código abierto para una IA al servicio de la sostenibilidad
Para alcanzar este objetivo, la plataforma integra la ciencia marina, la economía azul y el conocimiento tradicional, permitiendo que las comunidades locales puedan crear sus propias propuestas de Áreas Marinas Protegidas de forma automatizada y gratuita. De esta manera, pescadores, habitantes de pueblos costeros y comunidades indígenas, pueden relevar y cargar informaciones fundamentales tales cómo el valor de la zona geográfica, su rol económico y el tipo de especies. Todo esto desde sus locaciones y a través de una plataforma que procesa la información de manera muy ágil.
La herramienta también genera los informes técnicos y científicos requeridos por los organismos reguladores, agilizando la toma de decisiones y garantizando que las propuestas estén alineadas con las prioridades locales.
Basada en tecnología de código abierto, la solución cuenta con una arquitectura de agente de IA, con pequeños modelos de lenguaje especializados en áreas como biología marina, oceanografía, derecho ambiental y economía.

Como explica Victoria Martínez, gerente de plataforma de IA para América Latina en Red Hat, el uso de tecnologías abiertas fue un pilar fundamental del proyecto Vital Oceans, tanto desde una perspectiva tecnológica como estratégica.
“La clave estuvo en poder trabajar con modelos de lenguaje open source de menor tamaño, lo que permitió diseñar una solución eficiente, flexible y preparada para escalar. Estos modelos se complementaron con componentes como vLLM, que permiten cuantizar y comprimir los modelos, optimizando el uso de infraestructura sin sacrificar precisión. Este enfoque fue determinante para que la solución pudiera crecer de forma sostenible y ser viable incluso en entornos con recursos limitados”, comenta Martínez.
Según la especialista, el código abierto fue esencial también para democratizar el acceso a la inteligencia artificial. En lugar de depender de soluciones cerradas o propietarias, el proyecto pudo construir modelos de análisis de datos oceánicos reutilizables, escalables y sostenibles en el tiempo, facilitando su adopción por países o instituciones con distintas realidades tecnológicas. Esto refuerza un principio central del proyecto: que la tecnología sea un amplificador del impacto científico y ambiental, y no una barrera de entrada.
Ella añade: “Otro aspecto crítico fue el uso responsable de la IA. La arquitectura incorporó desde el inicio mecanismos para monitorear y ajustar la precisión de los modelos, detectando y corrigiendo posibles alucinaciones antes de que los resultados llegarán al usuario final. Herramientas como TrustyAI permitieron identificar sesgos, desviaciones y comportamientos no deseados, asegurando transparencia, control y confianza en el uso de la IA”.
Al integrar grandes volúmenes de datos científicos, la herramienta democratiza el acceso a la información y permite a las comunidades costeras y a los gobiernos locales, que a menudo carecen de recursos técnicos, desarrollar planes de conservación sólidos y basados en la evidencia en una fracción del tiempo que requeriría el proceso manual.
De esta forma, además, el enfoque open source aseguró independencia tecnológica, soberanía sobre los datos y confianza entre las organizaciones participantes. “En un contexto donde los datos ambientales son sensibles y estratégicos, poder controlar dónde se procesan, cómo se entrenan los modelos y cómo se comparten los resultados ha sido un factor decisivo para el éxito del proyecto”, revela la ejecutiva argentina.
Trabajo colaborativo y replicable
Desde su concepción, la iniciativa fue pensada como un bien público digital, con potencial de aplicación en distintas regiones.
“Siempre entendimos a América Latina como parte de un sistema global interconectado”, señala Ilan Melendez, líder de innovación de C Minds. “Por eso, creamos una plataforma diseñada tanto para su uso regional como para otras partes del mundo. Este no es solo un proyecto piloto; es la prueba de que, cuando la innovación es ética y la comunidad lidera, es posible cambiar el destino de los océanos y del planeta”.
“En este proyecto, Vital Oceans, Red Hat y Alquimia unieron fuerzas para desarrollar una plataforma de inteligencia artificial responsable, con modelos abiertos ajustados en términos de objetivos, contexto y seguridad”, destaca Sebastián Cao, CEO de Alquimia AI.
La líder de IA para América Latina en Red Hat concuerda con esta visión: “El proyecto reunió a actores con roles y miradas distintas, pero profundamente alineados por un fin común. Científicos, tecnólogos, organizaciones ambientales y entidades multilaterales compartían la misma motivación: poner la tecnología al servicio del trabajo de las comunidades y de la conservación de los océanos. Ese propósito común generó un contagio de energía positiva, que permitió trabajar de forma ágil, colaborativa y enfocada en el impacto, más allá de las diferencias de contexto o especialidad”.
Más allá del impacto ambiental, la creación de Áreas Marinas Protegidas bien gestionadas puede impulsar el turismo sostenible, fortalecer la pesca responsable, generar empleos y contribuir a la seguridad alimentaria de las poblaciones que dependen directamente del océano, fortaleciendo la economía azul.
“Vital Oceans es un proyecto creado por comunidades, para las comunidades. El conocimiento generado no queda encerrado, sino que vuelve al ecosistema para ser reutilizado, mejorado y escalado por otros. Cuando se combinan tecnología abierta, gobernanza clara, control responsable de la IA y propósito compartido, proyectos como Vital Oceans dejan de ser excepciones y se transforman en un modelo replicable de innovación con impacto real”, concluye Victoria Martínez.


