Bariloche lleva décadas siendo el destino clásico de las giras de estudio o giras escolares chilenas. Pero en los últimos años la geografía de los viajes estudiantiles se amplió de forma notable: Camboriú, las Cataratas del Iguazú, Cancún y San Andrés entraron al mapa con fuerza, y hoy compiten de igual a igual con la nieve patagónica. ¿Qué explica ese cambio?
La respuesta tiene varias capas. La primera es la conectividad: hay más vuelos directos, más opciones de transporte grupal y mejores tarifas que hace cinco años. La segunda es cultural: Instagram, TikTok y YouTube instalaron destinos de playa y aventura tropical en el imaginario de los adolescentes con una velocidad que los destinos más tradicionales no pueden igualar. Y la tercera es económica: los operadores han desarrollado esquemas de pago que permiten financiar una gira internacional en cuotas mensuales durante 18 o 24 meses, lo que hace posible lo que antes parecía prohibitivo.
Giras de estudio internacionales en el horizonte del chileno

Para Marcelo Rollandi, fundador de Vivencias Travel, “el crecimiento de los destinos internacionales responde a una combinación de emociones, experiencias, conectividad y redes sociales. Los estudiantes quieren vivir algo único antes de terminar la etapa escolar, y hoy eso es posible con una planificación adecuada. Los cursos que empiezan con 18 a 24 meses de anticipación logran cuotas más bajas, mejores promociones y mayor estabilidad en los precios. La diferencia entre planificar temprano y esperar puede ser de varios cientos de miles de pesos por alumno”.
Para quienes están evaluando opciones para las giras de estudio, los rangos de precio actuales son un punto de partida necesario. Los valores varían según destino, duración, tipo de transporte, hotel y servicios incluidos.
Estos valores incluyen, en la mayoría de los casos, alojamiento, traslados, excursiones, coordinadores y seguro de asistencia médica. Lo que los hace sostenibles para las familias es la planificación a largo plazo: cuotas mensuales de entre 18 y 24 meses que distribuyen el costo sin golpear el presupuesto familiar de golpe.
“una gira bien diseñada no solo traslada pasajeros a un destino: construye experiencias, emociones y recuerdos. La diferencia está en la planificación previa con el curso, la coordinación con los apoderados, los protocolos claros y el acompañamiento permanente. Los estudiantes son personas, no números. Y eso exige una atención personalizada en todo momento, no solo cuando algo sale mal”, indica Rollandi.
Un elemento que las familias muchas veces subestiman al comparar operadores de las giras de estudio es la seguridad. En las giras de estudio internacional con menores de edad, los protocolos no son un detalle administrativo: son la diferencia entre una experiencia memorable y una crisis. Los estándares mínimos que cualquier familia debería exigir incluyen coordinadores de grupo con supervisión permanente, seguro de asistencia médica internacional, protocolos de emergencia documentados, transporte autorizado y comunicación fluida con los apoderados durante todo el viaje.
“La diferencia no está solo en el precio, sino en el valor integral de la experiencia: la organización, la seguridad y el respaldo que entregamos a las familias. Tenemos presencia propia en los destinos que más demandan los colegios chilenos, lo que nos da una capacidad de respuesta ante imprevistos que un operador que terceriza todo simplemente no puede tener. Cuando algo ocurre a las 2 de la mañana en Camboriú, hay que tener a alguien ahí”, recalca el fundador de Vivencias Travel.
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