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Del Razr 40 Ultra al Motorola Razr 60: ¿por qué el cambio tiene sentido?

El Motorola Razr 60 apuesta por equilibrar diseño, autonomía, resistencia, inteligencia artificial y experiencia cotidiana.

Soy fanático de la tecnología y como editor de Zoom Tecnológico tengo el rol y la obligación de conocer a fondo cada terminal que llega a mis manos y es que cambiar de teléfono suele significar esperar que todo sea mejor: más potencia, mejor pantalla, mejores cámaras, más batería y una experiencia general superior. Pero pasar de un Motorola Razr 40 Ultra al Motorola Razr 60 plantea una situación bastante más interesante.

Llevo un tiempo usando el Motorola Razr 60 después de haber tenido como teléfono principal el Razr 40 Ultra y, contra lo que podría suponerse por la numeración, el cambio no es simplemente pasar de una generación antigua a una nueva. De hecho, hay ciertas características del 40 Ultra que todavía echo de menos.

Entonces, ¿por qué cambiar? ¿Qué ofrece realmente el Motorola Razr 60? ¿Y qué debería saber alguien que esté pensando en hacer una transición similar?.

La respuesta corta es que el Motorola Razr 60 apuesta menos por las especificaciones de gama alta y más por equilibrar diseño, autonomía, resistencia, inteligencia artificial y experiencia cotidiana.

El primer punto importante: el Motorola Razr 60 no es un sucesor directo del 40 Ultra

Aquí está probablemente la mayor confusión.

El Razr 40 Ultra fue concebido como el modelo premium de su generación. Su Snapdragon 8+ Gen 1, sus pantallas de alta frecuencia de actualización y, especialmente, su enorme pantalla exterior de 3,6 pulgadas, lo convirtieron en uno de los plegables tipo concha más atractivos de su momento.

El Motorola Razr 60, en cambio, ocupa una posición diferente dentro de la familia. Motorola lo presentó como un plegable más accesible que el Razr 60 Ultra, utilizando un MediaTek Dimensity 7400X, 8 GB de RAM en determinadas configuraciones y 256 GB de almacenamiento UFS 2.2 según mercado, por mi parte llegó con 512GB de almacenamiento y 16GB de RAM.

Por eso, si uno viene de un Razr 40 Ultra, hay que quitarse de la cabeza la idea de que el Razr 60 necesariamente será «mejor en todo».

No lo es. Y eso, lejos de ser un problema, hace que la experiencia de cambio sea mucho más interesante.

Diseño: La esencia Razr sigue intacta

Si hay algo que Motorola ha entendido muy bien con los Razr modernos es que un teléfono plegable no tiene que parecer un experimento tecnológico.

El Motorola Razr 60 conserva la fórmula que hizo atractivo al 40 Ultra: cerrado ocupa muy poco espacio, abierto se convierte en un teléfono convencional y, además, permite utilizar la pantalla exterior para realizar muchas tareas sin necesidad de abrirlo.

El Razr 60 mide 188 gramos y, abierto, tiene un grosor de apenas 7,25 mm. Cerrado alcanza 15,85 mm.

Experiencia con el Motorola Razr 60
Experiencia con el Motorola Razr 60

En la mano, por lo tanto, la sensación continúa siendo la de un teléfono relativamente liviano y muy particular. Sigue existiendo ese pequeño placer de cerrar el teléfono al terminar de usarlo y guardarlo en el bolsillo.

Pero hay una diferencia importante respecto del 40 Ultra: el Razr 60 pone mucho más énfasis en la resistencia.

El nuevo modelo incorpora certificación IP48, que combina protección frente a partículas de cierto tamaño con resistencia al agua. El Razr 40 Ultra, en cambio, contaba con protección IP52 frente a salpicaduras.

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Esto no significa que el Razr 60 sea indestructible ni que sea buena idea llevarlo a la playa o sumergirlo deliberadamente. Pero sí representa una evolución importante en la tranquilidad de uso diario de un teléfono plegable.

Y para alguien que utiliza el teléfono todos los días, esa mejora puede ser más importante que tener un procesador más rápido.

La pantalla: Aquí el Razr 40 Ultra todavía tiene argumentos

Esta es probablemente una de las áreas donde el cambio puede resultar más extraño para un usuario del 40 Ultra. Los dos teléfonos tienen una pantalla interior de 6,9 pulgadas con resolución Full HD+ de 2640 × 1080 píxeles. Pero el Razr 40 Ultra ofrecía una frecuencia de actualización de hasta 165 Hz, mientras que el Motorola Razr 60 llega hasta 120 Hz.

En el uso cotidiano, 120 Hz sigue siendo una frecuencia perfectamente fluida. No estamos ante una pantalla lenta ni mucho menos.

Pero si vienes directamente de 165 Hz, existe una diferencia.

No necesariamente será algo que se note constantemente, pero sí aparece cuando desplazas rápidamente una página, navegas por menús o utilizas determinadas aplicaciones. El 40 Ultra tenía una pantalla particularmente fluida para su generación.

Y hay otro detalle todavía más interesante. La pantalla exterior de ambos equipos mide 3,6 pulgadas, pero el Razr 40 Ultra alcanzaba 144 Hz, mientras que el Razr 60 llega a 90 Hz. Es decir, paradójicamente, al pasar al modelo más nuevo se pierde frecuencia de actualización.

Sin embargo, el Razr 60 compensa con una característica que en el uso diario resulta mucho más importante: su pantalla principal puede alcanzar hasta 3.000 nits de brillo máximo, frente a los 1.400 nits declarados para el 40 Ultra. La pantalla exterior también llega a 1.700 nits.

Y para utilizar el teléfono en exteriores, especialmente con luz solar directa, prefiero claramente tener más brillo disponible que 165 Hz.

El gran cambio: el procesador del Motorola Razr 60

Aquí aparece la diferencia que más puede sorprender a quien venga de un 40 Ultra.

El Razr 40 Ultra utiliza el Qualcomm Snapdragon 8+ Gen 1, un procesador que, aunque ya tiene algunos años, pertenece a una familia de chips de gama alta. Por su parte, el Razr 60 utiliza el MediaTek Dimensity 7400X, fabricado en 4 nm.

Esto significa que el Motorola Razr 60 no debe interpretarse como un teléfono diseñado para superar al 40 Ultra en potencia bruta.

En aplicaciones cotidianas, redes sociales, mensajería, navegación, fotografía, reproducción multimedia y multitarea normal, el teléfono funciona correctamente. Pero cuando se exige más al dispositivo —juegos pesados, edición, procesamiento intensivo o determinadas tareas de inteligencia artificial— el Snapdragon del 40 Ultra sigue teniendo ventaja.

Esta es, probablemente, la principal «pérdida» que experimenta alguien que hace exactamente este cambio.

Y también es una buena demostración de por qué no conviene comparar smartphones únicamente por su año de lanzamiento.

Un teléfono más nuevo no necesariamente tiene un procesador más potente.

¿Entonces el Motorola Razr 60 se siente lento?

No. Y esta distinción es importante.

El Dimensity 7400X no convierte al Motorola Razr 60 en un teléfono lento. Para el uso diario ofrece una experiencia suficientemente fluida y, además, Motorola ha trabajado sobre la optimización del sistema y las funciones de inteligencia artificial.

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Motorola señala que el Dimensity 7400X ofrece mejoras de hasta 15% en rendimiento de IA respecto de la generación anterior.

Pero una cosa es que el teléfono funcione bien y otra que sea más potente que un 40 Ultra.

No lo es.

Para quien venga del 40 Ultra, esa es una de las primeras cosas que conviene tener claras.

Donde sí noto una mejora: La batería

El Razr 40 Ultra tenía una batería de 3.800 mAh. El Razr 60 aumenta esa capacidad hasta 4.500 mAh. Ambos ofrecen carga cableada de 30 W, pero el Motorola Razr 60 incorpora carga inalámbrica de hasta 15 W, frente a los 5 W del 40 Ultra.

Y aquí el cambio sí resulta tangible.

En un teléfono plegable, cada miliamperio-hora importa. El formato obliga a distribuir dos mitades del teléfono alrededor de una bisagra, y tradicionalmente la autonomía ha sido uno de los compromisos de este tipo de dispositivos.

Pasar de 3.800 a 4.500 mAh supone aproximadamente un 18% más de capacidad.

Eso no significa automáticamente un 18% más de autonomía, porque también intervienen el procesador, las pantallas, el software y el tipo de uso. Pero sí ayuda a que el Motorola Razr 60 se sienta como un teléfono más despreocupado durante el día.

Para mí, esta es una de las mejoras que más sentido tienen en la transición.

Las cámaras: más megapíxeles no cuentan toda la historia

El Razr 40 Ultra tenía una cámara principal de 12 MP con estabilización óptica y una ultra gran angular de 13 MP. El Razr 60 pasa a una cámara principal de 50 MP con OIS, acompañada de una ultra gran angular de 13 MP que también funciona como macro. La cámara frontal es de 32 MP.

Sobre el papel, el salto parece enorme.

Pero no conviene reducir la cámara a la cifra de megapíxeles.

El verdadero cambio está en la combinación de sensor, procesamiento computacional y software. Motorola ha puesto bastante énfasis en Moto AI y en herramientas de fotografía asistidas por inteligencia artificial.

Además, el formato plegable ofrece una ventaja que permanece vigente: puedes cerrar parcialmente el teléfono, apoyarlo en una superficie y utilizar las cámaras traseras para selfies o fotografías grupales utilizando la pantalla exterior como referencia.

En ese sentido, el Razr sigue teniendo una personalidad fotográfica que un teléfono convencional no puede replicar fácilmente.

Moto AI: probablemente el cambio más evidente en software y la ganancia del Motorola Razr 60

Si hay un área donde la diferencia entre generaciones se vuelve mucho más clara, es en el software.

El Motorola Razr 60 llegó con Android 15 y las herramientas de Moto AI de Motorola, además de integración con Gemini.

Funciones como resumir información, organizar contenidos o utilizar herramientas inteligentes buscan que la IA deje de ser simplemente un chatbot al que uno entra ocasionalmente y pase a formar parte de las tareas habituales del teléfono.

No todas estas funciones resultan imprescindibles.

Y esa es una conclusión importante después de utilizar un teléfono con IA: muchas herramientas son interesantes durante los primeros días, pero las que realmente sobreviven son las que ahorran tiempo.

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En el Razr, además, la IA tiene un contexto particularmente interesante porque puede convivir con la filosofía de «hacer más sin abrir el teléfono».

La pantalla exterior sigue siendo una de las razones para comprar un Razr

Este punto merece una mención aparte.

El concepto del Razr no consiste simplemente en tener un teléfono que se dobla.

La verdadera gracia está en poder decidir cuándo no necesitas abrirlo.

Responder un mensaje, controlar música, consultar determinada información, revisar notificaciones o realizar algunas acciones rápidas desde la pantalla exterior permite reducir la cantidad de veces que despliegas el dispositivo.

Y eso genera un efecto curioso: el teléfono puede sentirse más cómodo precisamente porque tiene una pantalla más pequeña.

En lugar de sacar un smartphone de casi siete pulgadas cada vez que llega una notificación, puedes resolver muchas cosas con el teléfono cerrado.

Para alguien que viene del 40 Ultra, esta filosofía no cambia. Y eso es positivo: Motorola no abandonó una de las mejores ideas de esa generación.

El Razr 60 no es un 40 Ultra mejorado. Es un Razr más equilibrado.

Lo que más me costó dejar atrás

Después de utilizar el 40 Ultra, hay tres cosas que probablemente un usuario como yo echará de menos.

La primera es la potencia del Snapdragon 8+ Gen 1. Incluso años después, continúa siendo un chip muy competente.

La segunda es la fluidez de las pantallas, especialmente la exterior a 144 Hz.

Y la tercera es esa sensación de que el 40 Ultra era un verdadero teléfono de gama alta metido dentro de un formato plegable.

El Motorola Razr 60 juega otro partido.

No intenta ser el teléfono más potente de Motorola. Para eso existe el Razr 60 Ultra, que utiliza Snapdragon 8 Elite, 16 GB de RAM y una pantalla exterior de 4 pulgadas, entre otras diferencias.

El Razr 60 busca que más personas puedan tener un plegable sin asumir todos los costos y compromisos de un modelo Ultra.

Lo que no quiero perder con el Motorola Razr

Hay algo que sí se mantiene: la experiencia.

El Razr sigue siendo un teléfono divertido de usar.

Puede sonar extraño hablar de diversión cuando hablamos de un smartphone, pero el formato importa. Abrirlo para comenzar una tarea, cerrarlo para terminarla, apoyar el teléfono a medio abrir para una videollamada o fotografía y utilizar la pantalla exterior para pequeñas interacciones cambia la relación que uno tiene con el dispositivo.

Y esa es justamente la razón por la que el Razr 60 no se siente como «un teléfono más».

Después de haber utilizado un 40 Ultra, esa familiaridad con el formato es uno de sus mayores puntos fuertes.

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About The Author

Claus Narr Rubio
Claus Narr Rubiohttps://www.zoomtecnologico.com
Periodista radicado en Chile. Amante de la tecnología, aplicaciones móviles y sistemas operativos. No me considero fan de ninguno pero me gusta probar tecnologías y escribir de ellos. Fundador de Zoom Tecnológico Chile.
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