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El cambio climático y la crisis económica derivada de la pandemia han vuelto aún más urgente la necesidad de contar con una producción agrícola más eficiente, autónoma y sostenible, basada en una gestión precisa y en el uso responsable de los recursos. La tecnología ha permitido introducir cambios, democratizar la innovación y avanzar hacia la llamada “Agricultura Inteligente”, capaz de agregar valor a una industria sumamente desafiada. De esta forma, hoy los agricultores pueden ser programadores, operadores de drones, desarrolladores de robots y hasta analistas de datos para hacer más competitiva su labor.

Internet de las Cosas (IoT), Big Data e Inteligencia Artificial (IA) son algunas de las tecnologías que lideran esta revolución verde. Gracias a estas herramientas es posible obtener datos que permiten mantener la tierra fértil todo el año, automatizar los sistemas de riego, reducir el consumo de agua, controlar los niveles de luz y humedad, además de disminuir el uso de fertilizantes y herbicidas, entre otras múltiples aplicaciones. Se trata de una transformación digital dirigida no sólo a los grandes productores, sino que también a pequeños agricultores que trabajan predios familiares o están abocados a la agricultura orgánica y que al incorporar estas técnicas pueden potenciar sus emprendimientos para llevarlos  al siguiente nivel.

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Agricultura conectada: Utilizando la tecnología para hacer más eficientes los procesos

A nivel local hay casos interesantes. Por ejemplo, en el último quinquenio apicultores y productores del mundo agrícola han empezado a implementar soluciones IoT para hacer más eficiente sus predios y, principalmente, hacer frente a la sequía que afecta al país. Una de las herramientas elegidas para ello es “Beewaze”, una plataforma que -a través de sensores- monitorea las colmenas y predios todo el año, entregando información en tiempo real para reducir el riesgo de muerte de las abejas, elemento fundamental en la cadena de producción de alimentos. En la práctica, el sistema genera alertas preventivas que pueden seguirse desde cualquier dispositivo con conexión a internet.

Otras herramientas utilizadas en nuestros campos son los drones agrícolas, aéreos y terrestres, para controlar el estado de los cultivos, realizar análisis de suelos y simplificar acciones como el riego y la fumigación. Para ello, capturan imágenes de los terrenos, entregan información sobre el rendimiento de las plantas y hacen un mapeo de los estanques de agua, ahorrando horas de trabajo, reduciendo costos y optimizando los resultados gracias a datos precisos y oportunos.

Desde una perspectiva más amplia, además de lograr eficiencia operativa y mejor rendimiento, la Agricultura Inteligente podría ser una respuesta a los actuales problemas ambientales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como consecuencia del calentamiento global, la disponibilidad de tierra apta para cultivo y el agua serán recursos cada vez más escasos. En ese sentido, a partir de la digitalización del agro, los datos nos ayudarán a ser más resilientes al cambio climático. Esa innovación será clave para el futuro: una verdadera revolución verde.

Columna redactada por Francisco Guzmán, director de Claro empresas. Conoce más artículos de opinión en la sección de Zoom Tecnológico.

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