En medio de un escenario donde prácticamente toda la industria tecnológica gira alrededor de la inteligencia artificial, Red Hat decidió enviar un mensaje distinto durante su encuentro con periodistas latinoamericanos en el marco del Red Hat Summit 2026: el verdadero desafío ya no pasa por construir modelos más grandes ni por subirse rápidamente a la moda de la Inteligencia Artificial generativa, sino por desarrollar plataformas capaces de gobernar, asegurar y dar contexto a una tecnología que ya comenzó a infiltrarse en cada rincón de las organizaciones.
La conversación con Jorge Payró, Victoria Martínez y Bruno Machado —ejecutivos regionales de Red Hat para Latinoamérica— dejó algo claro una estrategia que busca posicionar a la compañía como un verdadero “sistema nervioso” que ordena el creciente caos tecnológico que están generando agentes, copilotos y automatizaciones empresariales, esto a través de los diversos anuncios que presentó para los desarrolladores globales.
Victoria Martínez, responsable de estrategia de inteligencia artificial para la región, resumió la visión de la empresa en una frase que atravesó toda la charla:
“La estrategia se basa en la soberanía, no hablamos solamente de dónde corren los datos, sino de cómo mantener control sobre las respuestas, sobre los modelos y sobre las decisiones que toman los sistemas.”
La ejecutiva insistió varias veces en un concepto que empieza a transformarse en una de las palabras más repetidas dentro de la industria: control.
Porque si durante años el software tradicional funcionó bajo lógica determinística —entrada, instrucciones y salida previsible—, la irrupción de los grandes modelos de lenguaje cambió completamente las reglas.
“Antes desarrollábamos software y no había sorpresas. Había instrucciones programáticas. Con inteligencia artificial eso cambió. Ahora existen redes neuronales que pueden responder algo que no necesariamente estaba previsto. Y ahí el control pasa a ser la clave para poder escalar.”
Estamos delante de la nueva obsesión tecnológica: Controlar la Inteligencia Artificial antes de que la IA controle el negocio
La sensación general que dejó el panel es que la industria tecnológica está entrando en una nueva etapa. Ya no se trata únicamente de incorporar inteligencia artificial, sino de entender cómo convivir con sistemas que pueden equivocarse, “alucinar” o incluso exponer información sensible.
Victoria Martínez, responsable del área de IA para la región fue particularmente enfática sobre este punto:
“Todas las tecnologías de IA alucinan. No existe una que no alucine. Entonces, si yo no tengo observabilidad, explicabilidad y control sobre lo que está pasando dentro de esos modelos, nunca voy a detectar realmente qué decisiones están tomando.”
La referencia a la “observabilidad” y la “explicabilidad” refleja uno de los cambios más profundos del mercado actual: la necesidad de supervisar constantemente cómo razonan los modelos y los agentes autónomos.

Según Red Hat, el problema se vuelve todavía más complejo cuando varios agentes comienzan a interactuar entre sí dentro de una misma organización.
“Hoy ya no hablamos solamente de asistentes simples. Hablamos de soluciones agénticas, donde muchos agentes especializados dialogan entre sí, llaman herramientas, consultan bases de datos y toman decisiones. Y cada una de esas interacciones puede generar vulnerabilidades nuevas.”
Inteligencia Artificial ya no es una herramienta: Es una nueva capa de negocio
“Esto ya no es solamente una tecnología nueva. Lo que cambió es que ahora las empresas están reinventando completamente sus procesos y sus modelos de negocio alrededor de inteligencia artificial», indicó la responsable para la estrategia ia de la región.
Y es que ahora nos encontramos en un momento en que se está ofreciendo la Inteligencia Artificial como servicio, hiperpersonalizando experiencias y generando nuevas interacciones con los clientes.
En esta línea, la ejecutiva señaló que la fidelidad de marca también está atravesando una transformación radical.
“Durante muchos años la cultura empresarial se basaba en la permanencia de una marca en el mercado. Hoy la fidelización pasa por quién responde mejor, más rápido y de forma más contextual.”
“Todos hablan de IA, pero ¿Todos necesitamos Inteligencia Artificial?”
Jorge Payró, country manager para Chile retomó una idea expresada previamente por el CEO global de la compañía, Matt Hicks, en el marco del Red Hat Summit.
“La inteligencia artificial no puede ser ignorada, pero tampoco es el camino único para resolver todos los problemas.”
De hecho esta alocución dio pie a una de las reflexiones más interesantes del encuentro:, esto porque hay industrias donde la IA generativa todavía no puede reemplazar procesos críticos.
“Hay situaciones donde yo no necesito que una IA interprete una respuesta. Necesito exactamente el procedimiento oficial paso a paso. En esos casos, una interpretación generativa puede ser incluso peligrosa.”

En este sentido, Bruno Machado explicó que prácticamente toda la nueva generación de programadores ya trabaja utilizando asistentes de código impulsados por inteligencia artificial.
“Más del 80% de los desarrolladores ya comenzaron a usar algún code assistant o van a empezar a usarlo en los próximos meses. Eso cambia completamente la velocidad con la que se crean prototipos y aplicaciones.”
Pero ese fenómeno también abre nuevos problemas.
“Ahora cualquiera puede construir algo rápidamente. El problema es que esa velocidad puede destruir la estandarización, la seguridad y la gobernanza si no existe una plataforma que organice todo.”
Machado insistió en que el rol de plataformas como OpenShift será justamente funcionar como una capa empresarial capaz de mantener consistencia en medio de un ecosistema tecnológico cada vez más caótico.
“El desarrollador puede elegir cualquier herramienta o cualquier asistente de código, pero después necesita correr esa aplicación sobre una plataforma que garantice escalabilidad, seguridad y control.”
La ejecutiva también introdujo un concepto que empieza a volverse central dentro de la economía de la IA: los “token economics”.
“Nada nos va a salvar de los tokens. El consumo de tokens es la nueva economía de la inteligencia artificial. Y si una empresa no entiende cómo administrar ese consumo, no va a poder escalar su negocio.”
… el futuro no será del modelo más grande, sino del ecosistema mejor gobernado…
A diferencia de otros discursos dominados por promesas futuristas, Red Hat parece estar apostando a una idea mucho más pragmática: la próxima gran batalla tecnológica no será solamente construir inteligencia artificial más poderosa, sino lograr que toda esa complejidad pueda operar de forma segura, interoperable y gobernable dentro de organizaciones reales.
Porque mientras gran parte del mercado sigue obsesionado con quién tiene el modelo más avanzado, Red Hat quiere ocupar otro lugar: convertirse en la infraestructura capaz de ordenar el enorme ecosistema de agentes, modelos y automatizaciones que ya comenzó a transformar silenciosamente a las empresas.
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