Chile llega a 2026 con una posición privilegiada en materia de conectividad, pero también las telcos tienen una nueva presión sobre su infraestructura digital. La rápida adopción del 5G, el avance de la fibra óptica, la expansión de los servicios satelitales y, especialmente, el impacto de la inteligencia artificial están cambiando la dimensión del desafío para las empresas de telecomunicaciones.
Ese fue uno de los mensajes centrales planteados por Claudio Anabalón, gerente de Asuntos Corporativos y Relaciones Institucionales de Entel, durante el XIV Summit País Digital, que se desarrolla entre el 6 y el 8 de octubre bajo el lema “El Momento es Ahora”. El encuentro reúne a representantes del sector público, privado, academia y ecosistema tecnológico para discutir cómo convertir la transformación digital en desarrollo económico.
Para Claudio Anabalón el punto de partida es claro: “sin infraestructura y telecomunicaciones no hay economía digital y, más bien, no hay economía”, porque la transformación digital dejó de ser un fenómeno acotado al sector tecnológico y pasó a impactar transversalmente a las actividades productivas.
El desafío de las telcos: Chile ya conectó a buena parte del país
Los datos sectoriales respaldan la idea de que Chile ha avanzado significativamente en su infraestructura digital.
De acuerdo con las cifras más recientes de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), a junio de 2026 el país contabilizaba 10,8 millones de conexiones 5G, un crecimiento interanual de 31,8%. La brecha frente al 4G se redujo a poco más de 627 mil conexiones. Al mismo tiempo, la fibra óptica ya representa el 87,3% de las conexiones de internet fija.
El crecimiento no se limita al número de conexiones. El tráfico de datos también continúa aumentando: durante el primer semestre de 2026, el tráfico móvil llegó a 7,7 exabytes, con un crecimiento anual de 16,1%, mientras el tráfico fijo alcanzó 37,1 exabytes, aumentando 6,6%. El consumo promedio mensual llegó a 30,8 GB por conexión móvil y superó los 699 GB por hogar en internet fijo.
En este escenario, Entel mantiene una posición relevante. Subtel registra para la compañía un 35,2% de participación en las conexiones de internet móvil y 34,3% de los abonados de telefonía móvil a junio de 2026.
La fotografía coincide con la evolución que ha tenido la compañía. En 2025, Entel reportó ingresos consolidados por $3.032 mil millones, EBITDA de $835 mil millones e inversiones por $457 mil millones en Chile y Perú.

Telcos: El salto ahora es desde la conectividad hacia la productividad
El diagnóstico de Anabalón apunta, sin embargo, a que el éxito de Chile en conectividad abre una segunda etapa.
“Hoy día estamos evolucionando a que el ecosistema productivo está siendo impactado transversalmente no solamente por la inteligencia artificial, sino que por la digitalización en su totalidad”.
El desafío, en su visión, es conseguir que ese proceso tenga un efecto más evidente sobre la productividad y el PIB.
La evidencia regional apunta en la misma dirección. Según la GSMA, el ecosistema móvil generó en 2025 unos US$600 mil millones de valor económico en América Latina, equivalentes al 8,6% del PIB regional, y se espera que la contribución llegue a aproximadamente US$700 mil millones en 2030. La organización atribuye buena parte de ese impacto a las ganancias de productividad habilitadas por la conectividad y la adopción de tecnologías digitales.
Así, la pregunta para Chile comienza a cambiar. Ya no se trata solamente de cuántas personas están conectadas, sino de qué están haciendo empresas, trabajadores, servicios públicos y sectores productivos con esa conectividad.
El propio XIV Summit País Digital pone el foco en esa transición: inteligencia artificial, datos, automatización y conectividad aparecen vinculados a productividad, empleo, modernización del Estado y competitividad.
La inteligencia artificial tensionará las redes
La irrupción de la inteligencia artificial agrega una presión adicional. Más aplicaciones, servicios en la nube, generación de contenidos, video, dispositivos conectados y herramientas de IA implican un incremento sostenido de la demanda de capacidad de red.
En ese punto, Anabalón advierte que “todo indica que el crecimiento del consumo de datos va a crecer exponencialmente entre cinco [y] nueve veces de aquí al 2033”.
La estimación no es exclusiva de Entel. Chile Telcos recoge estimaciones de Nokia que proyectan justamente un crecimiento del tráfico de datos de entre cinco y nueve veces hacia 2033, lo que requeriría nuevas inversiones en capacidad de red. La asociación también señala que los operadores han invertido más de US$29.000 millones durante los últimos 16 años.
La magnitud del desafío se entiende mejor al compararla con el punto actual: el tráfico móvil chileno ya crecía 16,1% anual a junio de este año.
Regulación: el otro lado de la ecuación
Es precisamente aquí donde Anabalón sitúa uno de los principales desafíos para la industria.
“Si no ajustamos cambios normativos que permitan que la red crezca de la mano de la certeza jurídica, del derecho de propiedad sobre las concesiones y de la simplificación regulatoria […] eso nos va a permitir soportar el aumento de tráfico y de consumo de datos”.
La preocupación coincide con una conversación que ya está instalada entre autoridades y operadores.
En marzo, Subtel señaló que una de las prioridades de 2026 sería precisamente la simplificación y modernización regulatoria, incluyendo la implementación de la Ley Marco de Permisos Sectoriales, con el objetivo de reducir cargas administrativas y facilitar el despliegue de infraestructura digital.
En abril, además, el Gobierno destacó que la aplicación de la Ley Marco de Permisos Sectoriales constituía un paso relevante para destrabar inversiones en infraestructura digital.
El punto resulta especialmente relevante para una industria que necesita realizar inversiones de largo plazo. Una antena, una red de fibra, infraestructura de transmisión o un proyecto asociado a nuevas tecnologías no se amortiza en meses, sino durante años.
La discusión, por tanto, no es simplemente si Chile necesita más regulación o menos regulación. Es qué tipo de regulación permite desplegar infraestructura crítica con mayor velocidad, certeza y coordinación, manteniendo al mismo tiempo estándares técnicos, ambientales y de seguridad.
5G: de la promesa tecnológica a la infraestructura productiva
El 5G es probablemente el mejor ejemplo de este cambio de etapa.
Chile superó los 10 millones de conexiones 5G a comienzos de 2026 y llegó a 10,8 millones en junio. En paralelo, el 4G continúa perdiendo participación a medida que los usuarios migran hacia dispositivos y planes compatibles con la nueva tecnología.
Pero el siguiente desafío es llevar el 5G desde los smartphones hacia la producción.
De hecho, este mismo 6 de octubre Subtel anunció junto a OnLab y Corfo un acuerdo para impulsar proyectos y pilotos de 5G, 5.5G y futura tecnología 6G en minería, salud, seguridad, logística, movilidad, ciudades inteligentes, agricultura y sector forestal. La iniciativa busca precisamente pasar “desde la conectividad de los hogares a la transformación industrial del país”.
Es la misma transición que plantea Anabalón.
«la infraestructura debe dejar de ser vista únicamente como un servicio de consumo y convertirse en infraestructura habilitante de la economía», indica.
Entel apuesta por una red híbrida
En ese escenario, la estrategia de Entel no se limita a seguir aumentando la capacidad de las redes terrestres.
Uno de los ejemplos más visibles es la alianza con Starlink y el desarrollo de Direct to Cell, tecnología que permite que celulares compatibles se conecten directamente con satélites cuando no existe cobertura móvil terrestre.
En marzo de 2026, Entel amplió el servicio para permitir aplicaciones como WhatsApp, Google Maps, AccuWeather y X en zonas sin cobertura tradicional. Con ello, Chile se convirtió en el primer país de Latinoamérica en habilitar este tipo de uso de aplicaciones mediante conectividad satelital directa al celular.
En julio, Entel informó que más de un millón de clientes ya tenían habilitada la tecnología Direct to Cell.
La tecnología también adquirió una dimensión de resiliencia. En julio, frente al sistema frontal que afectó distintas regiones del país, Entel habilitó temporalmente y sin costo adicional el servicio Direct to Cell para mantener comunicaciones mediante SMS cuando las redes terrestres presentaran interrupciones.
Como explica Anabalón:
“Siempre apostando por la calidad de red que ha sido nuestro foco permanente”.
La lógica detrás de esta estrategia es particularmente relevante para Chile: la geografía del país hace difícil que una sola tecnología resuelva por sí misma todas las necesidades de conectividad. Fibra óptica, 4G, 5G y conectividad satelital pueden funcionar como capas complementarias de una infraestructura nacional.
Del “Chile conectado” al “Chile productivo”
El acuerdo anunciado este 6 de octubre entre Subtel, Corfo y OnLab para llevar 5G y sus siguientes intervención de Anabalón en el XIV Summit País Digital sintetiza, en buena medida, el momento que enfrenta el sector.
Chile ya cuenta con una infraestructura que lo coloca entre los países más avanzados de la región. La expansión del 5G, la masificación de la fibra óptica y el surgimiento de alternativas satelitales muestran que la primera gran batalla —conectar— ha tenido resultados importantes.
Pero la siguiente es considerablemente más compleja.
“Chile hoy día tiene las condiciones para avanzar en ese camino y generar procesos productivos de la mano de la transformación digital, creación de empleo, aceleración de procesos y, por supuesto, adopción tecnológica”, sostiene Anabalón.
La discusión que emerge para los próximos años es, entonces, cómo transformar esa ventaja de infraestructura en productividad, innovación y crecimiento económico.
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